...bienvenidos a bordo...
Siempre suben los mismos desconocidos, que compiten por el título a la asistencia perfecta:
la señora que pregunta religiosamente al chofer nuestro de cada día si la lleva a la plaza central y si le puede recibir dinero porque no tiene cospeles,
la chica y su peinado babilónico, inversamente proporcional al libro diminuto que lee cada mañana, escondiéndose del destello matutino detrás de sus colosales lentes color sepia,
el padre que acompaña a su hijo a la escuela y lleva a su rutina a los lugares comunes,
la hipermoderna y su perro de marca y de bolsillo,
el que piensa que dios le truchó el boleto,
el adolescente que ensordece sus pensamientos (si es que los tiene) con su música incrustada en los oídos,
la que actúa de oficinista durante el día y trabaja de actriz por las noches,
el que sube sonámulo y se dirige al último asiento para no despertar a sus sueños, los que hace dormir a upa... Cada uno llena el colectivo de memoria, inconscientes, imaginarios...
Cada uno es como un pasajero en trance preguntándose si quizás ése sea el último bondi...























